«La COVID-19 conciencia a los inversores de la importancia del aspecto social»

5 min de lectura 3 mar 21

Por favor consulte el glosario para  una explicación de los términos de inversión que aparezcan en este artículo.

¿Cómo pueden los inversores reconciliar la búsqueda de rentabilidad y el respeto de los esfuerzos globales para abordar el calentamiento del planeta?

Como gestora británica, nuestro enfoque ESG (factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, por sus siglas en inglés) ha puesto énfasis tradicionalmente en la G, el gobierno corporativo. De hecho, eso es lo que hacían muchos selectores de valores. En los últimos años, sin embargo, los factores medioambientales y sociales han atraído mucha atención, en el marco de los riesgos que puede plantear el cambio climático. Como inversores activos, estamos igualmente implicados en iniciativas climáticas y organizaciones como Climate Action 100+1, un grupo de inversores que ejerce una presión mayor y más efectiva en los 100 mayores emisores de dióxido de carbono del mundo a fin de acelerar la transición energética. No obstante, también interactuamos directamente con compañías votando en juntas de accionistas o conectando con ellas de forma proactiva. 

Como empresa, M&G pretende alcanzar cero emisiones netas de CO2 de cara a 2030, y en las carteras que gestiona de cara a 2050. Esto requiere un diálogo activo con las compañías en las que invertimos, para que entiendan lo que verificamos y cómo avanzan hacia los objetivos climáticos. También ejercemos nuestro derecho de voto. Aunque no es el escenario ideal, podemos llegar a vender nuestra inversión si las empresas no cumplen sus objetivos. Todos tenemos una responsabilidad a este respecto.

Los datos se procesan de forma diferente en función del universo de inversión de activos cotizados o ilíquidos (activos que no se pueden vender o intercambiar fácilmente por efectivo). Las empresas cotizadas son objeto de un mayor escrutinio, con lo que aquellas capaces de revelar con precisión sus datos climáticos pueden beneficiarse de forma tangible en el futuro. Esto les permite proteger y reforzar su reputación, ya que la transparencia es crucial a la hora de atraer capital en el universo cotizado. Quien revele primero sus resultados gozará de una ventaja competitiva, pues los mayores inversores del mundo —fondos de pensiones y aseguradoras— están sujetos a restricciones regulatorias para satisfacer sus obligaciones climáticas. 

Hoy en día, muchos inversores aplican estrategias de exclusión, pero nosotros preferimos respaldar a las empresas en la transición. Este es un aspecto importante: Naciones Unidas estima que la pérdida económica agregada de todas las compañías debido a la inacción sobre cuestiones climáticas en los últimos 20 años alcanza los 3 billones de dólares2

¿Qué nos jugamos con las energías renovables?

A día de hoy, las renovables solamente representan un 4% de las fuentes energéticas del mundo. Para satisfacer los requisitos del Acuerdo de París sobre cambio climático, la energía verde deberá representar de un 70% a un 90% de la energía total disponible de cara a 2050. Queda mucho por hacer, y queremos ayudar a lograrlo. 

Varias regulaciones que se están introduciendo actualmente en Europa impulsarán la transición. El paquete de recuperación europeo de 750.000 millones de euros anunciado antes del verano incluye algo menos de un 40% de ayuda climática3. Esto incentiva a las compañías a informar sobre sus esfuerzos de ámbito climático (a fin de recibir subsidios o pagar menos impuestos) pero también es una cuestión regulatoria. 

¿Y qué hay de la gestión basada en índices? 

La capitalización del productor de carbón estadounidense Peabody Energy ha disminuido en 20.000 millones de dólares en los últimos años. Ello ilustra que la inclusión en un índice de mercado no basta para proteger a una compañía incapaz de adaptarse a la realidad climática, lo cual podría ocurrir asimismo en otros sectores. 

La inversión de impacto es el dominio de las gestoras. Estas estrategias requieren mucha energía intelectual, ya que ningún proveedor de calificaciones es capaz hoy en día de evaluar el impacto neto de una empresa. También verificamos lo intencional del enfoque de una compañía, así como como su adicionalidad: ¿Representa el servicio o producto una mejora respecto a alternativas existentes? Este es el aspecto de mayor crecimiento en el ámbito ESG,  al responder a la demanda de los inversores de materializar sus contribuciones a la lucha contra los problemas globales y reflejar con ello sus convicciones morales y sociales.

¿De dónde proceden los datos no financieros y cómo tratáis de mejorar la divulgación de esta información?

Los datos son una importante área en la que trabajamos. Bajo la regulación SFDR4, las gestoras con más de 500 empleados deberán informar sobre 32 temas relacionados eminentemente con el medioambiente a partir de marzo de 2021. La estandarización de los datos es un paso en la dirección correcta, pero deberemos revelar información no siempre comparable con todas las empresas, y no orientada al futuro. Por ello, es más bien una cuestión de control de riesgos que de impacto real, pero es un paso necesario. La estandarización ofrecerá transparencia y más comparabilidad al público, lo cual debería conducir a un marco de inversión más favorable. Ese es el objetivo final: destinar más capital a soluciones de sostenibilidad.  

¿Qué tendencias detectáis en 2020 y 2021 en materia ESG?

El COVID-19 ha trastocado profundamente nuestras vidas y ha puesto de relieve los desequilibrios sociales y medioambientales de nuestro planeta. Esto ha supuesto un cambio en nuestras prioridades y nuestro modo de pensar sobre la inversión. La integración de criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) se convertirá en un elemento esencial para las gestoras. 

Dicho esto, también vemos una demanda creciente de medidas temáticas como infraestructura, clima, etc. En un mundo enfrentado a numerosos desafíos, los inversores buscarán soluciones para reconstruir y respaldar una recuperación sostenible del crecimiento. Esta concienciación generalizada debería acelerar la importancia de la inversión de impacto, una solución que busque satisfacer el doble objetivo de obtener rentabilidades financieras atractivas a largo plazo y ayudar al planeta mediante un impacto sostenible mensurable. 

Como ejemplo de nuestros logros en Europa, M&G ha obtenido la etiqueta «Towards Sustainability» de la Federación Belga del Sector Financiero (Febelfin), una de las más estrictas en la región. En M&G estamos comprometidos con abordar estos retos sociales, con lo que podrá encontrarnos en un número creciente de estrategias sostenibles y temáticas. 

El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.

http://www.climateaction100.org/.

2 ONU, 12 de octubre de 2020: https://news.un.org/fr/story/2020/10/1079642.

https://www.europarl.europa.eu/.

4 Reglamento sobre divulgación de información de sostenibilidad financiera (SFDR, por sus siglas inglesas), publicación de PWC 2020.

Esta información no constituye una oferta ni un ofrecimiento para la adquisición de acciones de inversión en cualquiera de los fondos de M&G. Promoción financiera publicada por M&G International Investments S.A. Domicilio social: 16, boulevard Royal, L-2449, Luxembourg.

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