Combustibles para el futuro

2 min de lectura 27 oct. 21

Hidrógeno

Por favor consulte el glosario para una explicación de los términos de inversión que aparezcan en este artículo.

Una de las oportunidades más excitantes en la ruta hacia la neutralidad de carbono y la descarbonización de la generación eléctrica es el hidrógeno, y específicamente, el hidrógeno verde. Este combustible del futuro ya se halla entre nosotros, es el más limpio que se haya descubierto, y es el elemento más abundante del universo. Su aspecto más importante para el objetivo de reducir las emisiones de carbono es que, al quemarse hidrógeno, el único producto residual resultante es agua.

Actualmente, un 30% de las actividades que generan gases de efecto invernadero (GEI) no pueden electrificarse de forma económica*, entre ellas la aviación, el transporte marítimo, los vehículos de carga pesada y la producción de acero, cemento y productos químicos. Debido a esto, necesitamos un sustituto para el petróleo y el gas que tenga la intercambiabilidad y la transportabilidad de dichos materiales, pero que no sea tan costoso o pesado como las baterías, y el hidrógeno verde parece estar convirtiéndose en la opción preferida por los legisladores y las empresas.

Tradicionalmente, el hidrógeno se ha creado empleando combustibles fósiles para separarlo del gas natural, lo cual emite grandes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera y contribuye al cambio climático. En cambio, el llamado hidrógeno verde se produce utilizando electricidad renovable (generada por turbinas eólicas y placas solares, por ejemplo) en el proceso de electrólisis que separa agua en hidrógeno y oxígeno. 

Este desarrollo ha creado una oportunidad para el sector de suministro público en particular, ya que ahora es posible emplear proyectos de energía renovable con capacidad excedente para producir hidrógeno verde. Este necesita ser transportado y almacenado (en forma líquida o en una pila de combustible), y creemos que la infraestructura existente de gas natural en varios países puede readaptarse y remodelarse para acomodar el hidrógeno, no solo en el flujo existente de gas natural, sino (en última instancia) por sí solo.

Esto tiene aplicaciones tanto residenciales como industriales, y aunque la tecnología todavía está en ciernes y aún no es escalable de forma económica, representa una solución climática prometedora. Varias empresas están ya invirtiendo en la producción de hidrógeno e investigan su uso en el flujo de gas natural.

En nuestro proceso de inversión vemos oportunidades significativas para este combustible del futuro.

El valor de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.

*Informe de la Comisión de Transición Energética.

Por M&G Investments

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