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La noción de que nuestro comportamiento presente tiene efecto directo en el mundo en que viviremos mañana es el motivo por el que M&G otorga gran importancia a la inversión responsable. Pero esta labor no se limita a seguir los factores ESG: se trata de invertir de un modo que beneficie tanto a la sociedad como a los inversores.

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Hoy en día nos hallamos en una encrucijada, y las decisiones que tomemos determinarán el rumbo de nuestra sociedad y del planeta. Todos jugamos un papel a este respecto, desde lo que compramos como consumidores al modo en que viajamos.

Otro aspecto que también contribuye a dar forma al mundo en que vivimos es la manera en que tratamos de rentabilizar nuestros ahorros e inversiones. Invirtiendo de forma responsable podemos ejercer una influencia positiva, al tiempo que perseguimos rentabilidades financieras más sostenibles de cara al futuro.

El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.

Rentabilizar sus inversiones haciendo el bien

A la hora de invertir dinero con un horizonte a largo plazo, lo más probable es que su principal prioridad sea el crecimiento del capital. No obstante, puede aspirar a más: además de tratar de invertir de forma rentable en el tiempo, puede hacerlo de modo que sus inversiones minimicen el coste para el planeta y la sociedad. Los enfoques de inversión responsables demuestran que podemos satisfacer con éxito ambos objetivos.

De hecho, los esfuerzos para abordar los problemas de sostenibilidad más urgentes del mundo, como por ejemplo brindar acceso universal a agua limpia y a una educación de calidad, presentan oportunidades a largo plazo para los inversores. Por consiguiente, invertir de forma responsable puede beneficiarle tanto a usted como al conjunto de la sociedad.

Hemos identificado cinco tendencias a tener en cuenta si persigue rentabilidades sostenibles a largo plazo en su cartera de inversión.

1. Integrar tres pequeñas letras: E, S y G 

Una vez ha decidido invertir de forma responsable, puede comenzar por evitar a aquellas compañías que no satisfacen ciertos criterios básicos, por ejemplo en ámbitos como los derechos humanos y laborales, la corrupción o el medioambiente. También podría descartar sectores de actividad susceptibles de causar daños a la sociedad.

No obstante, invertir de este modo tiene sus limitaciones; al fin y al cabo, en el mundo real las cosas nunca son blanco y negro.

En lugar de ello, un número creciente de inversores buscan compañías sostenibles, dirigidas de forma responsable, a las que encomendar su capital. Estas empresas quizá trabajan para reducir su huella medioambiental o respaldan a las comunidades en las que operan, además de aplicar mejores prácticas de seguridad y gestión.

Cada vez más gente reconoce que si una compañía está bien dirigida y aplica criterios estrictos de gobierno corporativo tendrá mayores probabilidades de éxito. Ninguna empresa puede operar a expensas del medioambiente o la sociedad a largo plazo sin incurrir en gastos regulatorios y sin ver dañada su reputación.

Analizando todos los factores susceptibles de afectar al éxito a largo plazo de una compañía, las gestoras de fondos de inversión pueden evaluar la sostenibilidad de su negocio y estimar su valor de forma más informada y precisa. Este enfoque, conocido como inversión «ESG» (por sus siglas inglesas), integra consideraciones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo en el proceso de inversión.

Los principios en los que se basa no son nuevos, pero los últimos años han sido escenario de un fuerte aumento de la demanda de enfoques de inversión que aplican estas estrategias. Según cifras de Broadridge, el volumen de inversión en estrategias ESG a febrero de 2018 ascendía a 372.000 millones de euros en toda Europa, frente a 132.000 millones en 2010.

Un aspecto crucial es que este enfoque, además de ayudar a reducir la probabilidad de que riesgos medioambientales, sociales o de gobernanza hagan descarrilar sus inversiones, pueda ayudar también a generar rentabilidades más sostenibles en el largo plazo.

Determinando el valor de las relaciones entre una compañía, la sociedad y el medioambiente, sus inversiones podrían generar mejores resultados.

2. Encontrar su voz

Los inversores activos e informados pueden contribuir a un futuro mejor ejerciendo una influencia positiva en las compañías en las que invierten.

Al establecer un diálogo con ellas en su nombre, las gestoras pueden actuar como agentes de cambio positivo. Además de abogar por una toma de decisiones prudente y sostenible, y de animar a las empresas a implementar mejores prácticas, los inversores activos pueden llamarles la atención sobre sus malos hábitos; y si estos problemas no se remedian, pueden hasta deshacerse de sus participaciones.

Así, invertir con una gestora que mantiene un diálogo activo con el empresariado puede potenciar nuestra influencia colectiva. Un inversor de gran tamaño puede interactuar con sus consejos de administración desde una posición más sólida, y dicha influencia puede amplificarse actuando junto a otras gestoras con las mismas preocupaciones o intereses.

Esta política activista de diálogo suele concentrarse en áreas específicas, como la diversidad del equipo directivo o la remuneración de ejecutivos, pero puede ir más allá y abordar cuestiones más profundas relacionadas con el impacto de la compañía en el medioambiente y la sociedad, como por ejemplo su postura sobre el cambio climático.

  • 2 ºC – Los países firmantes del Acuerdo de París se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y a esforzarse para limitarlo a 1,5 °C.
  • 14 billones de dólares – Estimación de la inversión necesaria en infraestructura global de energías renovables de cara a 2040 – el doble de los niveles actuales.
    Fuente: Bank of America Merrill Lynch.

3. Sumarse a la revolución de la financiación verde

La reducción de las emisiones de carbono para limitar los efectos del cambio climático representa uno de los retos más importantes hoy en día.

Para situar al mundo en una senda más sostenible, el Acuerdo de París de 2015 comprometió a los gobiernos de los países firmantes a mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales. Muchas economías se han fijado objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: la UE, por ejemplo, persigue un recorte del 40% de cara a 2030, respecto a los niveles de 1990.

Para cumplir los objetivos de París, se estima que será necesaria una inversión de 14 billones de dólares en infraestructura de energías renovables hasta 2040: aproximadamente el doble de los niveles de inversión actuales.

La financiación verde es la clave de esta transformación, y a este respecto se han logrado grandes avances. La inversión privada en iniciativas como parques eólicos y solares ha elevado la capacidad de generación de energía renovable en todo el mundo. El potencial de estos activos para generar flujos de renta fiables y crecientes puede resultar muy atractivo a los inversores, y el interés cada vez mayor por parte de estos –sobre todo de inversores institucionales como los fondos de pensiones– ha fomentado la innovación en la industria financiera.

Así, la gama de productos de inversión «verdes» –que tratan de lograr mejores resultados para el medioambiente– no deja de crecer, con lo que los inversores tienen cada vez más formas a su alcance para invertir con horizontes a largo plazo y ayudar a encarrilar nuestras economías hacia un futuro más sostenible.

4. Adaptar nuestros edificios de cara al futuro

Los edificios son responsables de cerca de dos quintas partes del consumo de energía mundial y generan un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero1. Así, refrigerar, calentar e iluminar de forma más eficiente nuestros hogares, tiendas y oficinas puede realizar una contribución importante a la mitigación de los riesgos de cambio climático.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que todos los edificios nuevos tendrán que emitir cero emisiones de carbono en 2030 si queremos cumplir los objetivos de París, y que todos los edificios existentes deberían hacer lo propio antes de 2050. Reducir de forma significativa las huellas de carbono y ecológica de los edificios requerirá invertir sumas considerables.

Los aspectos sociales de la sostenibilidad –entre ellos el fomento de estilos de vida más sanos, una mayor sensación de bienestar y la cohesión social– también son cruciales para el futuro del entorno construido. La mayoría de los edificios e infraestructuras suelen tener vidas útiles prolongadas, con lo que requieren inversión para satisfacer las demandas de la sociedad y de las compañías, sobre todo en un mundo cada vez más conectado y digital.

Al mismo tiempo, el acceso a viviendas asequibles juega un papel significativo a la hora de determinar la seguridad física y una inclusión social y económica creciente para las personas que se han visto expulsadas del mercado de alquiler. Para quienes viven en comunidades rurales, esto implica asimismo crear acceso a redes de transporte, tiendas y servicios, así como mejorar la cobertura de telefonía móvil y de banda ancha.

Invertir en activos «reales» como la propiedad inmobiliaria y la infraestructura suele estar fuera del alcance del inversor particular. Sin embargo, invertir a través de una gestora de gran tamaño puede permitirle beneficiarse de su escala, conocimientos y experiencia, además de brindarle acceso a carteras inmobiliarias grandes y diversificadas.

Junto a nosotros, sus inversiones pueden ayudar a preparar al entorno construido de cara al futuro, así como aprovechar las oportunidades a largo plazo que conlleva el abordar retos sociales y medioambientales urgentes y de gran calado.

  • 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU – Adoptados por los estados miembros de la ONU en 2015, los OSD –también conocidos como Objetivos Mundiales– enuncian los problemas de sostenibilidad más apremiantes, con objeto de «poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad».
  • De 5 a 7 billones de USD al año – Inversión anual estimada necesaria para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU de 2015 a 2030.
    Fuente: Comisión sobre Comercio y Desarrollo de la ONU.

5. En busca de beneficio con un impacto positivo

Si los objetivos no financieros son tan importantes para usted como obtener rentabilidad, puede concentrarse explícitamente en inversiones que también fomentan el cambio positivo para la sociedad o el medioambiente. Esto es lo que se conoce como «inversión de impacto».

La inversión de impacto trata de lograr rentabilidad financiera a largo plazo unida a resultados compartidos por la sociedad y el entorno, mediante la inversión en compañías o iniciativas cuyas actividades aportan beneficios de ámbito general. Este doble objetivo es lo que la diferencia de la filantropía, y su intencionalidad lo que la distingue de otros enfoques de inversión responsable.

Las compañías pueden tener un impacto positivo a través de productos o servicios pioneros, impulsando mejoras de sostenibilidad en su sector, o incluso proporcionando a otras empresas las herramientas que necesitan para ejercer impacto.

De este modo, la inversión de impacto puede permitirle contribuir a abordar los desafíos más urgentes a los que se enfrenta el planeta –desde el cambio climático y la contaminación hasta la mejora de la sanidad y la educación–, generando al mismo tiempo rentabilidades financieras sostenibles en el largo plazo si tienen éxito. 

Colaborar con una gestora de inversión responsable

Hoy en día existen más oportunidades que nunca para invertir de forma responsable. Al sopesar sus opciones, vale la pena tener en mente que no todas las gestoras ven las cosas del mismo modo. Es importante colaborar con una que demuestre el mismo compromiso que usted con la inversión responsable.

Las gestoras activas están bien situadas para alinear su capital con los retos globales que pueden abordarse mediante una financiación con objetivos específicos.

Al elegir a una gestora con este perfil, puede usted ayudar a dar forma a un mejor futuro para la sociedad y el planeta, persiguiendo simultáneamente una rentabilidad que le permita disfrutar de dicho futuro.

 

No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero. Esta información no constituye una oferta ni un ofrecimiento para la adquisición de acciones de inversión en cualquiera de los fondos de M&G. Promoción financiera publicada por M&G International Investments S.A. Domicilio social: 16, Boulevard Royal, L-2449, Luxembourg.

1 Fuente: Organización Internacional de Normalización (ISO), Measuring the carbon footprint of buildings in a simple way, 7 de julio de 2017.