Convirtiendo la intención en acción

5 min de lectura 30 sept. 22

Invertir con impacto no significa tener que renunciar a rentabilidad

Un error habitual en torno a los enfoques de inversión responsable es que es necesario sacrificar rentabilidad a cambio de ventajas medioambientales o sociales. En este artículo descubriremos por qué esto no tiene que ser el caso para los inversores de impacto.

Equilibrar buen impacto con buenas inversiones

Los inversores de impacto buscan compañías que proporcionan soluciones a los retos sociales y medioambientales más apremiantes del mundo. Sin embargo, con esto no basta. Además de ejercer impactos intencionales, mensurables y positivos, las empresas también deben representar inversiones de calidad con potencial de proporcionar rentabilidades financieras atractivas.

El inversor de impacto examina el modelo de negocio, los riesgos, el posicionamiento competitivo y la asignación de capital de la compañía. Esta debería ser capaz de reinvertir sus beneficios, ayudando a potenciar tanto su impacto como sus resultados en el largo plazo. Al mismo tiempo, la cotización de su acción debería cotizar en una valoración atractiva respecto a lo que el inversor considera como su valor intrínseco.

Retos en 2022

Los fondos de renta variable de impacto se han enfrentado a varios retos este año. Con unos precios crecientes y la perspectiva de mayores subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales, muchos inversores han rotado de las acciones growth (de alto crecimiento) hacia las materias primas y las acciones percibidas como value, ninguna de las cuales suelen figurar en las carteras de los fondos de impacto.

No obstante, tal giro a corto plazo en el sentimiento bursátil no altera necesariamente el panorama fundamental de los inversores de impacto. De hecho, las cotizaciones relativamente más bajas de las acciones podrían verse como un punto de entrada atractivo para quienes desean invertir en compañías con impacto de cara al largo plazo.

Oportunidades gracias a tendencias estructurales

A más largo plazo existen numerosas tendencias estructurales susceptibles de beneficiar a las empresas con verdadero impacto, a medida que el capital de los gobiernos, sectores y consumidores fluye hacia estas áreas. Examinemos más de cerca dos de estas tendencias.

La carrera hacia la neutralidad de carbono

Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático (limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles previos a la revolución industrial), el mundo debe alcanzar cero emisiones netas de dióxido de carbono de aquí a 2050. BloombergNEF estima que esto requerirá de 92 a 173 billones de dólares estadounidenses en financiación de energía limpia en los próximos 30 años, con una inversión anual del doble del nivel actual.

Por supuesto, las compañías productoras de energía renovable y la infraestructura asociada jugarán un enorme papel a este respecto, pero también existen oportunidades para un diverso abanico de empresas que ofrecen soluciones en muchos otros sectores de actividad, en el marco de los esfuerzos para recortar emisiones, reducir los residuos y mejorar la eficiencia. Algunos ejemplos son fabricantes de semiconductores, compañías de reciclaje de residuos y productores de materiales aislantes.

Necesidades sanitarias en evolución

Numerosas tendencias elevarán la demanda de atención sanitaria en las próximas décadas. La esperanza de vida está aumentando en todo el mundo, y la ONU estima que, de aquí a 2050, más de un 16% de la población global superará los 60 años de edad, frente al 9% actual. Una población más envejecida requerirá un mayor gasto en productos y servicios médicos.

De modo similar, los cambios en la dieta y los niveles de actividad están causando un aumento de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida (como por ejemplo la diabetes), lo cual eleva la demanda de tratamientos, diagnósticos y soluciones preventivas. Al mismo tiempo, los niveles crecientes de renta en muchos mercados tanto desarrollados como emergentes también deberían conducir a un mayor gasto en sanidad.

Nuestra expectativa es que estas tendencias ofrecerán oportunidades nuevas y muy interesantes a las compañías sanitarias, y no solo las que aportan soluciones tradicionales, sino también aquellas que persiguen mejoras a través de la innovación y nuevas tecnologías, como por ejemplo la secuenciación genética y la monitorización a distancia.

Adoptar una perspectiva a largo plazo

En nuestras estrategias de renta variable de impacto perseguimos un periodo de tenencia medio en nuestras participadas de 5 a 10 años como mínimo. Esto significa elegir empresas en las que nos gustaría invertir a lo largo de muchos ciclos económicos, en las que anticipamos resiliencia durante periodos de crecimiento bajo y elevado. En el contexto actual, también buscamos compañías capaces de soportar una coyuntura inflacionaria.

Creemos que las tendencias destacadas en este artículo, que se prolongarán durante muchos ciclos económicos, tienen potencial de ayudar a nuestras participadas a seguir creciendo con independencia de la evolución de la economía en general. También nos inclinamos por empresas con posiciones de mercado muy sólidas y poder de fijación de precios elevado (es decir, capaces de subir sus precios sin que ello afecte a la demanda de sus productos). Por último, podríamos buscar compañías concentradas principalmente en mejorar la eficiencia: si la inflación continúa aumentando, anticipamos una mayor demanda de tales soluciones por parte de empresas deseosas de reducir sus costes.

Mantener una perspectiva positiva

En resumen, aunque 2022 está siendo un año complicado, seguimos confiando en las perspectivas futuras de los inversores interesados en ejercer impacto ante algunos de los retos más apremiantes a los que se enfrenta el mundo. Los inversores de impacto no tienen por qué renunciar a obtener rentabilidad; de hecho, creemos que estas tendencias a largo plazo tienen potencial de aportar fuertes ganancias financieras a quienes sean capaces de identificar a empresas de calidad que ofrecen soluciones en estas áreas. A su vez, ello permite a los clientes rentabilizar sus ahorros y con un propósito específico.

Invertir hacia un futuro mejor

En M&G creemos que el sector de la inversión necesita evolucionar. En lugar del cortoplacismo y las soluciones rápidas, pensamos que invertir requiere un pensamiento orientado al futuro, una perspectiva a largo plazo y un diálogo activo con las empresas, ayudándolas a adaptarse y a ejercer un impacto más significativo y duradero en nuestro mundo.

Cuando se trata de los retos más apremiantes del mundo, no hay una solución fácil. Pero invirtiendo de forma sostenible, pragmática y sopesada, podemos avanzar hacia un futuro mejor para todos, aportando rentabilidades positivas para el inversor y para el planeta.

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El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

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