Por qué el «estilo value» europeo merece una nueva perspectiva

3 min de lectura 13 oct. 25

Tras más de dos décadas gestionando estrategias «value» europeas, Richard Halle, gestor del M&G (Lux) European Strategic Value Fund, explica por qué ahora puede ser un momento decisivo para este estilo de inversión y qué es lo que le distingue en su enfoque.

Como gestor de estrategias «value» europeas durante más de dos décadas, ¿qué es lo que te ha motivado a seguir apostando por este estilo de inversión en diferentes entornos de mercado?

Siempre he creído que la inversión «value» funciona. Incluso durante las largas temporadas en las que ha estado poco apreciada, nosotros hemos sido capaces de generar rentabilidad. Por eso, para nosotros este fondo es algo más que una exposición al valor. Se trata de una estrategia activa y diferenciada con un historial de resultados en diversos entornos. A nivel personal, la inversión «value» es sumamente estimulante. A medida que evolucionan los mercados, aparecen oportunidades en distintos tipos de empresas y situaciones. Ese proceso constante de descubrimiento, de buscar nuevas formas de obtener beneficios, hace del trabajo una actividad atractiva y gratificante desde el punto de vista intelectual.

¿Qué significa ser un auténtico inversor «contrarian» y cuál ha sido tu decisión más memorable?

Para mí, ser un inversor «contrarian» no tiene tanto que ver con invertir en las oportunidades más impopulares o incómodas por el mero hecho de diferenciarse de los demás, sino más bien con elegir el momento adecuado. A menudo decidimos comprar o vender en momentos en que la mayoría de las personas razonables preguntarían: «¿Por qué haces tal cosa ahora?». No «¿por qué haces tal cosa?». Un buen ejemplo es el de Electrolux en 2009. Comprar una empresa de electrodomésticos en plena crisis financiera, cuando la demanda era escasa y los consumidores ya se habían abastecido de este tipo de productos, parecía ir en contra de la lógica imperante. Pero la valoración era convincente y las acciones acabaron casi triplicándose en seis meses. Fue un valioso recordatorio de que los mercados pueden revalorizarse con mucha más rapidez de lo previsto.

¿Cómo contribuyen la experiencia y la estabilidad de tu equipo al éxito del fondo a largo plazo?

La gestión de inversiones implica trabajar bajo mucha presión. Contar con un equipo que aporta profundos conocimientos y continuidad ayuda a mantener el rumbo con eficacia. En el caso concreto de los inversores en estrategias «value», uno de los factores clave del éxito consiste en gestionar los sesgos de comportamiento. Esto resulta mucho más fácil cuando se trabaja con compañeros que han experimentado ciclos de mercado similares y saben cómo mantenerse firmes. La solidez y estabilidad de nuestro equipo constituyen uno de los principales factores del éxito a largo plazo del fondo.

La inversión en «value» puede ser volátil. ¿Cómo contribuye el proceso de inversión en tres fases a mitigar este problema para los inversores?

Cuando creamos el fondo, queríamos hacer frente a la percepción de que la inversión «value» viene acompañada de una elevada volatilidad, lo que a veces desanima a algunos clientes. Nosotros diseñamos el proceso con el fin de intentar allanar ese camino. Cada fase del proceso, desde la selección, pasando por el análisis fundamental, hasta la construcción de la cartera, se centra en reducir el riesgo que no podemos controlar. Nuestras carteras están muy diversificadas y dedicamos mucho tiempo a estudiar cómo gestionar la volatilidad sin hacer concesiones respecto a las oportunidades de obtener rentabilidad.

La renta variable europea está resurgiendo en 2025. ¿Es esta rotación «value» un hecho a corto plazo o se trata de algo más estructural?

Creemos que la inversión «value» funciona, y que lo hace por razones identificables. Los quince años que sucedieron a la crisis financiera fueron inusuales en el sentido de que el valor no rindió, y creemos que sabemos por qué. Ahora estamos volviendo a una dinámica de mercado más normal, en la que la valoración vuelve a ser importante. Aún existe un diferencial significativo entre las acciones «value» y las de crecimiento, lo que, en nuestra opinión, favorece en gran medida a las primeras. Por ello consideramos que hay oportunidades de que el estilo «value» mantenga su tendencia positiva.

¿Cómo han influido los recientes acontecimientos políticos y económicos, como el programa de estímulo de Alemania, en el panorama de oportunidades para los inversores «value»?

El estímulo aplicado en Alemania puede ser muy significativo. Tiene potencial para respaldar el crecimiento y la inversión en Europa, lo que beneficiaría a muchos de los sectores con tendencia al «value» a los que estamos expuestos. Si prospera, también podría atraer capital mundial de nuevo a Europa, lo que supondría un avance importante para la región y para nuestra cartera. Durante gran parte de la última década, los inversores han apostado firmemente por la renta variable estadounidense, respaldados por la baja volatilidad, una gran pujanza y unos bancos centrales acomodaticios. La década de 2010 se caracterizó por un entorno relativamente estable e impulsado por tendencias que favoreció las estrategias de crecimiento y calidad. Pero las circunstancias políticas y económicas han cambiado. Hoy nos encontramos en un mundo más volátil e impredecible, lo que puede crear una serie de oportunidades mucho más enriquecedoras para los inversores en «value contrarian».

¿Dónde encuentras actualmente las oportunidades más interesantes?

En el entorno actual, destaca la amplitud de las oportunidades. La inversión «value» ha estado infrarrepresentada durante tanto tiempo, con gran parte del capital en Europa dirigido hacia estrategias de crecimiento o pasivas, que los errores de valoración se han extendido a todos los sectores. Esta amplia dispersión nos permite construir una cartera muy diversificada sin necesidad de concentrar el riesgo en una sola área. Solemos tener valores de entre 60 y 100 entidades, sin que ninguna supere el 3 % de sobreponderación. Últimamente hemos estado más activos de lo habitual y hemos aprovechado la volatilidad. En el segundo semestre del año pasado, el sentimiento inversor se tornó bruscamente en contra de Europa, lo que nos dio la oportunidad de comprar posiciones interesantes con unas valoraciones increíbles. A principios de 2025, muchos de esos valores repuntaron con rapidez, lo que nos impulsó a vender. Cuando los mercados vendieron tras el «día de la liberación» en abril, volvimos a invertir. El resultado es una cartera renovada que refleja un conjunto dinámico de oportunidades.

Por último, ¿qué papel puede desempeñar hoy en día el «value» europeo en una cartera bien diversificada?

La mayoría de las carteras globales mantienen un fuerte sesgo hacia Estados Unidos, una posición que ha dado buenos resultados en la última década. Pero a día de hoy, muchos inversores albergan dudas sobre la continuidad de esta tendencia, dadas las valoraciones actuales y la masificación del mercado. Europa presenta una alternativa convincente. Ofrece compañías sólidas, valoraciones más bajas que las de sus homólogas estadounidenses y un contexto político y económico más favorable que no recuerdo haber visto antes en mi carrera. Europa cuenta con un sólido sistema bancario, unos mercados finales que mejoran y el impulso positivo del retorno (o «reshoring») de la cadena de suministro. Si las medidas de estímulo, como las de Alemania, surten efecto, podrían generar una recuperación generalizada. Esta historia no se limita a la valoración, sino que refleja un punto de inflexión en la tendencia general. El próximo capítulo podría ofrecer grandes oportunidades para Europa.

Esto es una comunicación de marketing. Consulte el folleto y el documento de datos fundamentales (KID) antes de tomar una decisión final de inversión.rsión descritas en el folleto informativo del fondo.

Política de inversión :

El objetivo del fondo consiste en proporcionar una combinación de crecimiento del capital y rentas  para ofrecer una rentabilidad superior a la del mercado de renta variable europea durante cualquier periodo de cinco años, al tiempo que se aplican los criterios ESG. Al menos el 80% de la cartera se invierte en acciones e instrumentos relacionados con la renta variable de empresas de cualquier sector y tamaño con domicilio social o que desarrollan la mayor parte de su actividad en Europa. El período de tenencia recomendado de este fondo es de 5 años.
 

Principales riesgos asociados con el fondo:
  • El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. No puede garantizarse que el fondo alcance su objetivo, y es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.
  • El fondo puede estar expuesto a diferentes divisas. Las variaciones en los tipos de cambio podrían afectar al valor de su inversión.
  • El fondo podría incurrir en pérdidas en caso de que una contraparte con la que hace negocios se negase a devolver el dinero adeudado al fondo o no fuese capaz de devolverlo.
  • La información ESG de proveedores de datos externos puede estar incompleta, ser imprecisa o no estar disponible. Existe el riesgo de que el gestor de inversiones evalúe incorrectamente un valor o emisor, lo que puede dar lugar a la inclusión o exclusión incorrecta de un valor en la cartera del fondo.

Invertir en este fondo significa que se adquieren participaciones del mismo, por lo que no se está invirtiendo en el activo subyacente (ej., un inmueble o acciones de una compañía, que solo serían los activos subyacentes de dicho fondo).

El Folleto del fondo ofrece una descripción más detallada de los factores de riesgo que le afectan.

Por Richard Halle

El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras. Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recommendación, asesoramiento, prevision o recommendación de compra o venta de ningún valor o título específico.

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