Renta fija
6 min de lectura 19 jun. 26
Lo que diferencia al ciclo actual es que muchas economías emergentes muestran mayor solidez que sus homólogas desarrolladas en base a distintas dimensiones: crecimiento más firme, inflación más baja o bajo control, mercados laborales todavía resilientes y, por lo general, una mayor disciplina fiscal. Ante el deterioro de la dinámica fiscal y la incertidumbre política en los MD, los ME nos parecen estructuralmente mejor posicionados, sobre todo en un entorno de mayor estanflación.
Unos tipos de interés reales elevados representan un colchón importante cuando las expectativas de inflación suben a nivel global. A diferencia de 2022, cuando la inflación implícita en los mercados se ajustó agresivamente tras la invasión rusa de Ucrania, los tipos de intervención reales en los mercados emergentes son significativamente positivos hoy en día. Al nivel del índice, los tipos reales en los ME rondan el 3 %, mientras que a finales de 2021 eran considerablemente negativos. Ello brinda un margen considerable frente a la volatilidad y las conmociones inflacionarias.
Esto es particularmente evidente en partes de Latinoamérica, cuyos bancos centrales actuaron pronto y con decisión. Países como Brasil continúan ofreciendo rentas reales elevadas con una inflación mejor anclada, reforzando la resiliencia que hemos visto en los últimos meses. Además, los fundamentales soberanos de los ME permanecen sólidos, con menores ratios de deuda/PIB medios que los MD y una tendencia continuada de revisiones de calificación al alza durante el pasado año.
Dicho esto, somos conscientes de que los mercados locales son vulnerables a un escenario de grave escalada del conflicto, sobre todo si este conlleva una interrupción sostenida del suministro energético y un encarecimiento marcado del petróleo. Más allá de Latinoamérica, seguimos viendo oportunidades selectas en economías orientadas a la reforma, incluyendo partes del Asia central cuyas mejoras a nivel fundamental y de credibilidad de las autoridades todavía pasan desapercibidas en los mercados.
El fortalecimiento continuado de los marcos fiscales y monetarios en los ME constituye el desarrollo estructural más importante. Ello ha alterado fundamentalmente cómo se comportan estos mercados durante periodos de tensiones a nivel global, permitiéndoles avanzar de manera diferenciada en lugar de todos a la par.
Al mismo tiempo, los inversores globales se ven obligados a reevaluar los riesgos en los mercados desarrollados. En nuestra opinión, los continuos resbalones presupuestarios, la incertidumbre política y la imprevisibilidad de las medidas gubernamentales en EE. UU. y ciertas partes de Europa hacen difícil mantener una postura estructural alcista sobre el dólar a medio plazo. Los recientes desarrollos geopolíticos también son un recordatorio de que los mercados subestiman estructuralmente los riesgos de suceso extremo (no solo en Oriente Medio), lo cual pone de relieve el valor de la resiliencia y la credibilidad de las autoridades.
Nuestro enfoque de inversión es adecuado para entornos más volátiles y complejos a nivel geopolítico. Aplicamos un planteamiento de tipo bottom‑up basado en fundamentales, concentrándonos en la balanza exterior, la fortaleza fiscal y la credibilidad de las políticas de países individuales. Esto nos permite diferenciar de manera efectiva dentro del universo emergente, en lugar de depender de apuestas amplias a nivel macro.
Evaluamos el riesgo soberano y corporativo de manera integral, en base a herramientas propias de deuda/sostenibilidad y puntuaciones internas. El diálogo directo con emisores y autoridades es especialmente valioso cuando los mercados se dejan llevar por los titulares en lugar de los fundamentales.
Los tres aspectos que nos diferencian son flexibilidad, profundidad de análisis y experiencia. La estrategia sin restricciones nos permite asignar capital dinámicamente en los mercados de deuda soberana, crédito y divisas en base a cómo evolucionan las condiciones. Esta flexibilidad es especialmente importante cuando cambian las correlaciones y aumenta la volatilidad.
Más allá de la volatilidad, creemos que los argumentos a favor de la DME permanecen intactos. Posiciones fiscales más sólidas, credibilidad monetaria y balanzas exteriores más saneadas dejan a los ME mejor situados que los MD para navegar este entorno, lo cual refuerza la tesis de la DME como asignación estratégica a largo plazo.
El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras. Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. La información facilitada no debe considerarse una recomendación de compra o venta de ningún valor o título específico.