Inversión climática: ¿Cuáles son las opciones?

5 min de lectura 11 nov. 22

Inversión climática: ¿Cuáles son las opciones?

La inversión climática consiste en utilizar el poder del capital para ayudar a abordar el problema del cambio climático. Pero, ¿cómo pueden los inversores integrar las cuestiones climáticas en su proceso de inversión? En este artículo examinaremos en más detalle las tres opciones disponibles.

Inversión baja en carbono

Esta modalidad de inversión climática se concentra en empresas alineadas con una economía baja en carbono, por ejemplo preseleccionando aquellas con bajas emisiones o una intensidad de carbono limitada (medida habitualmente como el volumen de emisiones de carbono por unidad producida). Aunque tales compañías pueden encontrarse en muchos sectores de actividad, las carteras bajas en carbono suelen inclinarse hacia industrias con bajas emisiones (como por ejemplo la tecnológica y la financiera) y evitar áreas más contaminantes (como la manufacturera y la construcción).

Si un número suficiente de inversores actúan de este modo, este enfoque puede dificultar colectivamente la financiación de empresas con emisiones elevadas. Dicho esto, si bien concentrarse exclusivamente en empresas con bajas emisiones conducirá a una cartera con buenas credenciales de carbono sobre el papel, los inversores pueden hacer más para combatir el problema real del cambio climático.

Inversión en transición climática

Otra opción para los inversores es concentrarse en empresas que implementan una transición gradual hacia una economía baja en carbono. Una forma de hacerlo es identificar compañías que han implementado objetivos de reducción de emisiones alineados con los del Acuerdo de París sobre cambio climático. Aquí, los inversores suelen comprar acciones de empresas con emisiones elevadas y trabajar con ellas para reducirlas. Los inversores también pueden interactuar con ellas sobre cuestiones climáticas, para responsabilizarlas del logro de sus objetivos y acelerar su transición (ver más abajo).

Inversión en soluciones climáticas

Los inversores también pueden buscar empresas que proporcionan soluciones para el reto climático, cuyos productos y servicios tienen un efecto transformador sobre el medioambiente, o bien permiten a otras organizaciones tener un impacto medioambiental positivo, o abanderan iniciativas climáticas en sus respectivas industrias.

Por su naturaleza, las compañías de soluciones climáticas deberían realizar una contribución climática neta positiva: la cantidad de emisiones ahorradas o evitadas mediante el uso de sus productos y servicios debe superar las emisiones generadas durante su producción. Estas empresas suelen proporcionar herramientas y servicios necesarios para la descarbonización de organizaciones que se consideran en fase de «transición climática».

Pese a operar en un amplio abanico de sectores, podemos dividirlas en tres categorías generales:

  • Energía limpia: productores de energías renovables (como por ejemplo solar, eólica e hidroeléctrica) y compañías que proporcionan componentes críticos para la generación de estos tipos de energía.
  • Tecnología verde: compañías concentradas en baterías y electrificación, edificios eficientes, transporte limpio, productos que fomentan la agricultura sostenible y alimentos de origen vegetal.
  • Economía circular: negocios concentrados en el modelo de «reducir, reutilizar y reciclar», que emplean productos ya existentes en el sistema económico y reducen la producción de productos nuevos.

La importancia de la medición

La medición es esencial en todos los enfoques de inversión climática. Los inversores deben monitorizar las emisiones de carbono generadas por sus participadas, para comprender su impacto medioambiental y ver cómo este cambia a lo largo del tiempo. También pueden considerar otras medidas (como la intensidad de carbono, el consumo de agua y la cantidad de residuos generados) para evaluar el impacto medioambiental general de la empresa. Normalmente, las compañías publican estos datos anualmente.

La mensurabilidad es especialmente importante para los inversores en soluciones climáticas, al importarles el impacto medioambiental neto de sus participadas. Una empresa de soluciones climáticas puede generar una cantidad significativa de emisiones de carbono, sobre todo si fabrica grandes estructuras, como por ejemplo turbinas eólicas. No obstante, sus productos y servicios podrían ayudar a compensar una cantidad mayor aún de emisiones. Así, es importante que la cantidad de emisiones evitadas o ahorradas pueda medirse, pues ello permite a los inversores hacerse una idea clara del impacto total de una compañía.

El activismo es una herramienta potente

El activismo accionarial puede ser una característica significativa de cualquier enfoque de inversión climática, y es una de las herramientas más potentes a disposición del inversor para impulsar el cambio positivo. El activismo climático implica trabajar con las participadas, ya sea directamente o de forma colectiva con otros inversores, para averiguar cómo abordan cuestiones climáticas o para exigirles más medidas.

Por ejemplo, los inversores podrían ayudar a las empresas a ampliar la información que divulgan para cubrir las emisiones de Alcance 3 (resultantes de las actividades de la compañía, pero procedentes de fuentes que no controla, como por ejemplo sus proveedores o sus clientes). También podrían incentivar a sus directivos a vincular sus paquetes de remuneración con medidas de sostenibilidad.

Otra opción es alentar a las participadas a fijar objetivos más estrictos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Por ejemplo, los inversores podrían exhortar a la compañía a establecer una fecha límite para lograr la neutralidad de carbono, o a fijar objetivos basados en la ciencia (science based targets, SBT) para la reducción de emisiones. Un objetivo se considera «basado en la ciencia» si está alineado con las metas de reducción para mantener la subida de las temperaturas por debajo de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales (el objetivo del Acuerdo de París). 

Invertir hacia un futuro mejor

En M&G creemos que el sector de la inversión necesita evolucionar. En lugar del cortoplacismo y la ganancia rápida, pensamos que invertir requiere un pensamiento a futuro, una perspectiva a largo plazo y un diálogo activo con las empresas, ayudándolas a adaptarse y a ejercer un impacto más significativo y duradero en el mundo.

Cuando se trata de los retos más apremiantes del mundo, no hay una solución fácil. Pero invirtiendo de forma sostenible, pragmática y sopesada, podemos avanzar hacia un futuro mejor para todos, aportando rentabilidades positivas para el inversor y para el planeta.

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